Quedan tres minutos y medio para ahogar el silencio en un capuchino doble con extra de virutas de chocolate. Quizás un poco más si la camarera del Dunkin no espabila un poco. Mientras tanto, el silencio sigue instalado entre los dos, tan sólido que Claudia piensa que de un momento a otro va a pedir un Maple Frosted y un café para llevar. Jaime ya ha leído cuatro veces el precio de las bebidas y luego se ha puesto a leer con repentino interés un folleto con fotos de donuts por todas partes. Claudia está tentada de sacar de su bolso naranja de tela Y Decirte Alguna Estupidez, Como Por Ejemplo Te quiero y ponerse a leer ahí mismo, de pie, apoyada contra la pared de azulejos marrones, y dejar que Jaime se beba solo su capuchino, o que se lleve al sr. Silencio con él si le apetece. Sin embargo, ganan sus nervios, que estallan imprevisibles.
- Jaime Jiménez, no me puedo creer que nunca hayas probado el capuchino del Dunkin Donuts.
Mientras las palabras escapan de su boca, Claudia coge uno de los folletos llenos de donuts, lo mira por un lado, por otro, lo estruja, y se pregunta cómo ha podido decir algo así en voz alta. Jaime le mira como un crío pillado en falta.
- Pues… No, nunca. Yo bebo el café solo…
- Ah… – quiere detenerse ahora que todavía no es demasiado tarde, pero no puede.- Es mi bebida preferida… El del Dunkin es el mejor. Sobre todo por las virutas: se quedan sobre la espuma y me encanta comérmelas con la cuchara.
- Ah…
- Ahora pruebas el mío… -intenta una sonrisa natural pero no está segura de lo que se ha dibujado en su cara.
- Son 4.35, por favor.
Él saca un billete de cinco euros de su cartera mientras Claudia agradece mentalmente a la camarera esa oportuna salida de emergencia por la que ella ha salido de puntillas y tapándose la boca, por si acaso. Jaime guarda el cambio y coge la bandeja con un capuchino humeante y un donut. Atraviesan el local, suben al segundo piso y se sientan junto a una ventana que da a la Gran Vía. Claudia se concentra en el capuchino: todavía humea y no hay ni rastro de las virutas. A estas alturas reposan en el fondo. Se imagina los cadáveres, hinchados y verduzcos, y a una mamá viruta echando una corona de flores en aquel océano pardo y en calma. Sin quererlo, empieza a odiar un poco a la camarera pero rápidamente se arrepiente: se da cuenta de que hoy podría odiar a cualquiera.
Mira a través del cristal a las personas que suben y bajan por la calle, que se pierden por Callao o por Fuencarral, gente apresurada, sin rostro, que seguramente nunca se pone nerviosa ni piensa estupideces sobre virutas de chocolate. Luego se da cuenta de que Jaime le está mirando. Entre sus dedos, sobre la bandeja, baila el donut, como si fuera un volante de un coche con serios problemas de dirección. A Claudia le cuesta afrontar esos ojos verdes fijos en ella.
- Me he dado cuenta de que ahora usas las dos asas de la mochila. – Claudia se pregunta si Jaime ha entendido sus balbuceos de niña de tres años.
- Sí… Que luego la gente cree que soy un chulo… – responde él, con una media sonrisa colgando de los labios.
- ¡Yo no dije que fueras un chulo! – protesta Claudia.- Dije que las personas que llevan la mochila colgando del hombro, en general, son unos chulos. Pero eso no quiere…
Jaime vuelve a clavar los ojos en ella y Claudia no puede seguir. Baja la mirada y empieza a darle vueltas a su capuchino.
- No me mires así…
- Así, ¿cómo?
- Así, joder, como me estás mirando. Como si te diera pena, como si me compadecieras.
- Venga ya, Claudia, no digas tonterías. No me das pena, pero…
Vuelve el silencio y se sienta con ellos, el brazo apoyado en el respaldo de la silla y la mirada burlona. El silencio es feo, calvo y la tripa le desborda el pantalón. Claudia está a punto sacarle la lengua y mandarle a paseo, pero, en vez de eso, derrama un poco de capuchino al beber y se quema la mano. Ahora sí odia a la camarera. Odia a todo el mundo.
- ¿Pero qué, eh? ¿Pero qué? Dilo, coño, porque estoy harta de estar aquí sentada, estoy harta de decir estupideces y de que le des vueltas a ese donut. Habla, joder, dime qué piensas porque todavía no lo sé. No sé ni lo que pienso yo.
Los dedos de Jaime se detienen.
- No es tan fácil.
- Sí es fácil, Jaime Jiménez, claro que es fácil. Al menos sé un poquito valiente.
- Joder, Claudia. No sé qué quieres que te diga.
- Dime que no quieres estar conmigo, que no te gusto, que todo ha sido una estupidez.
- No ha sido una estupidez. Por lo menos, para mí no lo ha sido… Pero no sé… No sé.
- No te gusto. Punto.
- No… Sí… Es decir, me encantas, me encanta cómo eres, y nos lo pasamos genial juntos pero no sé, falta algo. Me falta algo y es absurdo.
Se miran durante un instante. Ella nota que sus ojos amenazan con desbordarse pero esta última semana se ha convertido en una experta en obras hidráulicas y rápidamente cierra compuertas. Con un gesto rápido del dorso de la mano, elimina las pequeñas fugas que empezaban a derramarse por su mejilla.
- Yo sólo quería conocerte, ¿sabes? Yo no quería esto…
- Todavía puedes conocerme. Yo también quiero conocerte más…
- No, Jaime Jiménez, ya no. Así no. Esto es una mierda, el amor es una mierda. Siempre lo complica todo.
Jaime vuelve a darle vueltas al donut, que empieza a deshacerse en pequeñas migas que se concentran alrededor, como un anillo de pequeñísimos asteroides. Claudia bebe un trago de su capuchino y vuelve a mirar a través del cristal. Se siente perdida, asfixiada, minúscula en su silla de madera. Al otro lado, hay luz, aire, y el tiempo corre tan deprisa como los autobuses azules al bajar por la Gran Vía.
- No puedo seguir con esto, Jaime. – Todavía tiene los ojos perdidos en el bullicio de la calle.- No quiero darte pena, no quiero que me mires como me has mirado antes. Me hace sentir mal y no me lo merezco. No es tu culpa, Jaime Jiménez, no es la culpa de nadie. Y es una pena, pero no pienso dejar que sea una tragedia.
De repente, sus piernas ya no cuelgan de la silla y los ojos verdes de Jaime ya no le dan miedo. El aire hincha de nuevo sus pulmones, como si alguien hubiera arrancado repentinamente el cristal de la ventana. Se levanta, recoge su bolso del respaldo y se acerca a él. Le da un beso en la mejilla y susurra:
- No deberías irte sin probar el capuchino…
Él no responde. La extraña circunferencia del donut sigue intacta sobre la bandeja. Mientras desciende las escaleras, Claudia vuelve a mirar a Jaime. A su lado, alguien intenta robarle el capuchino. Un tipo calvo y feo, y la tripa le desborda el pantalón.
La frase es de Jara. Al hilo de la iniciativa de El Cuentacuentos.
Lo supe (que era ese dunkin) quizás porque es el que más conozco, pero es la primera imagen q me vino cuando situas a tus personajes en él, y cuando suben las escaleras y tú mismo congelas el lugar.
Escena claramente dibujada, personajes descritos sin escribirlos y ambiente recreado a mi gusto con ese detalle de ese puto silencio que resulta de lo más detestable hasta para mirar.
Yo como casi siempre mirando detrás del objetivo.
Porque existen momentos así, conversaciones similares y más asquerosamente silenciosas y porque sobre todo me parece de hoy, aunque hay diálogos que me sobrarían porque esa escena sin hablar y quizás sólo con su pensamiento en off diría el doble a través de un foco.
Saludinos Gato
Sinceramente, sin peloteo es la historia ue más me ha gustado de la semana, no tanto por la trama, porque es sencilla, más bien me gusta tu manera de describir y narrar las cosas.
"todavía humea y no hay ni rastro de las virutas. A estas alturas reposan en el fondo. Se imagina los cadáveres, hinchados y verduzcos, y a una mamá viruta echando una corona de flores en aquel océano pardo y en calma" esta parte me ha fascinado, me suena a algo de realismo magico, en fin para mi el mejor cuento de la semana con esta frase. si quieres darte una vuelta por mi blog http://www.alavueltadelahoja.blogspot.com
XD Ariel
El silencio es
amigo de los cobardes, pero en el fondo no es tan mal tipo. Todo depende de las
expectativas que tengas…¬¬
Me ha gustado
mucho como has creado a ese tercer personaje, y también Claudia, casi arrebatadora,
tan sincera, tan auténtica…. Bueno, con relatos como este da gusto despertar.
Tiene sutileza y armonía. Acaricia los ojos mientras que lo lees. Hay una sensación de nostalgia e impotencia que se refleja a la perfección en los diálogos, está escrito como en blanco y negro… y paro, porque por más elogios que pueda hacerle, seguro que me dejo alguno.
Gracias por este
ratito encanto.
Un beso
Pd. No me
cronometro, pero creo que se percibe que está hecho del tirón.
En realidad puede ser lo que tú quieras, la escena final de una pelicula o lo que te apetezca. Solo tienes que pedirlo
Tu historia me ha transportado a ese Madrid, a ese lugar, a esa situación. Miraba escondida detras de la última mesa de la fila, comtemplando a Claudia, a Jaime y ese tipo gordito con el que luego me fui de cañas.
Tengo que admitirlo: ya estaba esperando que publicaras tu historia.
…Hasta la próxima, un beso
Me ha gustado más que el anterior, pero sigue faltándome algo. Quizás demasiada descripción (que eso sí que sí, describes de puta madre y me encanta), y me llega, pero no me llega del todo.
Y hasta aquí otra crítica constructiva de alguien que sigue sin tener ni idea de críticas constructivas.
muÁ!
Me ha encantado la descripción del lugar y de los personajes. Me parecen muy bien trabajados. Es la primera vez que te leo y me agrada haberlo hecho. Una historia formidable. Me quedo sobre todo con la madre viruta y con el Señor Silencio. Un abrazo y enhorabuena. Me gustaría que opinaras sobre lo que yo escribo, sería un honor.
se llega como llegas a cualquier lado, con un café en la mano y tres minutos más para leer el último blog antes de apagar el módem.
y entonces lees, sorbes el café y desconectas el módem. y luego te vas. y llegas a casi cualquier lado.
se llega como llegas a cualquier lado, con un café en la mano y tres minutos más para leer el último blog antes de apagar el módem.
y entonces lees, sorbes el café y desconectas el módem. y luego te vas. y llegas a casi cualquier lado.
Escribes muy bien. Contrasta la calma que parece ajena en él con la imperceptible, al principio, tensión que va manifestándose a lo largo del diálogo en ella. El habla sin decir, ella dice sin hablar. Con lo sencillo que parece la comunicación cuando hay confianza y ese temor oculto a expresarla. Un gran relato.
Bueno ya podría haberle dejado la vuelta de bote
Bienvenido a Cuentacuentos!
Saludos!
Muy amena la narración, y divertidisima, en mi opinion, la historia. Me cae fenomenalmente simpática ella: las cosas que dice, las chorradas que piensa. Y es que la situación en si es una chorrada de lokos. Lo peor, o lo mejor, es que suele pasar, y es patetico cuando pasa. Lo has retratado a la perfección: esa conversacion de lokitos que no saben que decirse, porque los actos y las miradas ya han hablado por ellos. Para qué decirlo si ella ya lo sabe, ya sabe que lo sabe, pero necesita oirlo, por si las moscas. Y el otro que no puede decir lo que quiere decir, porque es muy crudo, y diciendolo como lo dice, sin saber que hace tanto o mas daño…pero como bien dices: nadie tiene la culpa
encantado de leerte.
hasta la proxima!
madre mía qué exitazo, señor gatociclopeico!!!enhorabuena!! no te voy a llenar de elogios que para eso ya están los demás… sólo un apunte: no me creo que escribas taaaaan bien… seguro que alguien te ayuda!! XDD.un besote!
Hola chico gatuno, la verdad de muchas historias que he leido, con esta frase, esta es una de las que más me ha gustado, quizás porque me he sentido identificada, quién no? cuando las acciones dicen más que las palabras, cuando ya todo está dicho, y lo que se dice sobra, como las ganas de comer, como ese silencio repugnante que se roba la escena en el momento más deseado
Muchos saludos,
desde el otro lado del charco!!!
uf! no se ni como explicar todo lo que se siente al leer eso… me ha encantado, me gusta como envuelves la escena, como presentas a los personajes y como ella arrasa xD pero me pierdo un poco en como se conocieron y porque solo querian conocerse y nada mas… aunque es un detallillo
bessos!
Hola Javi, no se como, trasteando he llegado hasta quí… no recordaba que escribieras tan bien… ¿Qués de tu vida? Hace mil años que no te veao y no se nada de ti. Espero que estés bien. Un besito
Leti
actualicing….;)